Julio 10th, 2008 Posted in Tökland Tribune | No Comments »
Si le hubiera preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho que un caballo más rápido.
– Henry Ford
Leemos en El País, desde Santander a Pilar Álvarez.
Reunidos en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander para debatir sobre las nuevas formas de edición y el modo en que pueden afectar a los derechos de autor los editores no quieren que el fenómeno les pille desprevenidos. Pero, el debate interesa a los reunidos en la medida que afecta a su modelo actual de negocio. Pues sí, hay que neolegislar al respecto y replantearse la cosa con seriedad. El escenario digital, el Metaverso si prefieren, destaca como la principal plaza comercial del momento (y aumentando). La principal… pero no la única: una larga cola de mercados de corte tradicional, cuyo valor de intercambio no es posible o no es conveniente digitalizar, también en lo que atañe al mundo del libro. Pero de ahí a limitar el debate según sus efectos sobre el modelo actual de propiedad intelectual…
Temen que al libro le ocurra lo que ha pasado con los discos o con las películas: Internet los ha engullido y se ha convertido en su principal canal de distribución, un canal en el que quien consume no siempre paga.
Es curioso, los mismos que se rasgan las vestiduras con estos temas de consumo y pago, saltarían de alegría si una empresa de servicios de comunicación los llamara y les dijera, damas y caballeros, de ahora en adelante disponen de nuestros servicios gratis, gracias que para fulano & cia, ustedes son un grupo estratégico de mercado y quiere agasajarlos con cosas de valor (que nos paga a nosotros). ¿Cuántos de esos editores renunciarían a consumir algo que no van a pagar? Su talibanidad en relación a los derechos de autor en la red, lo que verdaderamente pone de manifiesto es que ¡ya en el sistema actual! habría que replantearse el tema (cosa para la que ni debaten tanto, ni tienen tanta prisa). Y tomarse la red como algo nuevo, en continuo ensayo-error, donde experimentar fugas y sonatas.
Los que trabajamos en servicios de Internet lo vivimos a diario con nuestros clientes: cómo el replanteamiento de la estrategia corporativa, en Internet en particular, pone patas para arriba muchos aspectos de la empresa que no se han resuelto bien: las oportunidades de lo nuevo, sitúan a las empresas en un estado de crisis de crecimiento: inseguridad, incertidumbre, riesgo… Internet no ha engullido nada en realidad. Como aquello del amor, déjalo libre que si vuelve es tuyo y si no nunca lo fue: Internet depunta como mercado y tu no tienes un plan de negocio (es así de sencillo). No es culpa de Internet: realmente. Y sí, en cambio, los que están en la red tienen un plan y ese plan de teja fuera… Pues pelea, como es lógico, con todas tus armas por sobrevivir… en ese nuevo mercado. No intentando a la desesperada poner límites y frenos. El usuario ya paga… leches si pagamos… ¿Así que por qué no llegan ustedes a acuerdos con operadoras, gestores de redes, empresas de tecnología y toda la vaina sobre sus contenidos? No es al usuario al que han de joder. Han de llegar hasta él sus cosas de contenidos mediante acuerdo comerciales con terceros: como hizo Bill Gates en su momento con los vendedores de hardware.
Esther Franch, responsable de Derechos de Autor de Larousse Editorial, denuncia que, hoy por hoy, quienes controlan las ediciones electrónicas de los libros no son ni los escritores ni los editores, sino grandes empresas tecnológicas como Amazon, Apple o Google. Los que intervienen en la creación se quedan fuera.
Dicho así, pues sí. Pero la cosa es más seria. Una gente que ha creado un nuevo mercado, marca unas nuevas reglas… En ese marco su papel como editor se transforma… ¡en ese marco! Por lo demás, fuera de él, continúen si quieren como si no pasara nada, pero dejen al marco en paz. A mí como usuario no me digan si debo comprar o no en Amazon o Apple o si puedo leer o no en Google: yo como usuario les exijo que ustedes se arreglen con ellos: y oiga, como en la vida, yo si no soy bien recibido en un sitio me voy, ¿Internet es una jodienda para su negocio? Pues váyase de Internet… ¿Que le meten igual y sin autorización? Pues sí, para eso están las Leyes o deberían estarlo: entendería entonces que se estuvieran pertrechando a nivel jurídico para la ola de reclamaciones por vulneración en Internet de “los actuales estados de derechos” que puedan poner en marcha (muchas de ellas podrán ganarlas sin problemas).
“Estamos convencidos de que el libro en papel va a pervivir, pero tenemos que adaptarnos porque el usuario del futuro ha nacido en la era digital y tiene otras costumbres. Si nos adaptamos, tendremos más oportunidades y llegaremos a más gente”, explica Rosalina Díaz, directora general de Wolters Kluwer en España.
Bueno, si están seguros que el negocio de papel tiene futuro, innoven en esa dirección: hagan lo que deban para explotar mejor ese mercado. Pero si piensan en adaptarse al usuario que tiene nuevos gustos y nuevas maneras, eso significa nuevos mercados, nuevos modelos de negocio, y nuevas experiencias comerciales. Internet hoy es algo más que una web y las posibilidades de la edición en ella, algo más que un intercambio de PDF’s.
Pero antes de que ese sistema se extienda en nuestro país, la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) -presidida por Jordi Úbeda-, en la que están integradas 836 empresas editoriales y casi un 95% del sector, reclama que los nuevos soportes digitales tributen igual que los libros. Los formatos electrónicos son “una gran contribución”, según Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación del Gremio de Editores de Prensa, pero debe ser “adecuadamente remunerado”.
O quizá es que están mal lidererados federación-gremial-editorialmente: ¿cómo se puede exigir que los nuevo soportes digitales tributen como los viejos soportes físicos? ¿Es posible decir eso y quedarse tan ancho? ¿Y una página web, no ha de tributar como un libro? ¿Y un DVD?… Avogadeensen, judicialícensen, pero no pisen la vivorita..
Estamos de acuerdo con que libro es “toda unidad monográfica que pueda circular desde el que lo crea hasta el lector”, como dice Rogelio Blanco, director general de Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, quién por otra se muestra optimista sobre la pervivencia del libro con sus tapas, sus hojas y el marcador. “Nada eliminará a nada”.
Hay mercado para el libro, sí, y se verá ajustado de tal manera (entre otras cosas porque deja de ser sólo en papel) que muchos de ustedes quedarán fuera de juego: no ya desprevenidos, fuera de juego: por las propias leyes del mercado del libro… Y cuando analicen la jugada, cuando Han Solo les pregunte, por qué no se conectaron los cables, verá que aquellas editoriales que han sobrevivido bien al cambio, lo han hecho en parte por adaptarse a los nuevos tiempos.